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Mostrando las entradas de 2025

Ojos que no ven, corazón que no siente

Vaya frase urbana que aún se sigue usando, por muy hipócrita que sea. En todos los ámbitos de nuestra vida hemos repetido estas palabras, como un escudo barato para ocultar un trasfondo oscuro, como si negar lo evidente pudiera borrar lo que sentimos. Porque claro, mientras no sepas la verdad o no conozcas la magnitud de la mentira, puedes girar la vista hacia otro lugar y fingir tranquilidad. Pero no, amigos míos. El cuerpo no miente. Y bajo mi experiencia, el sexto sentido tampoco. Cuando algo me huele raro, puedo pasar noches en vela, dando vueltas, con el insomnio como compañero fiel. Pero de que descubro de dónde viene la picazón, lo descubro. No puedo hacer como si todo estuviera “bien” cuando dentro de mí la alarma suena una y otra vez. No es paranoia, es intuición. Porque una duda bien plantada no siempre nace de la inseguridad ni de la falta de autoestima; muchas veces es la señal clara de que algo se rompió en silencio. Existen gestos, actitudes, cambios de rutina que dicen m...

El precio de decir siempre que sí

El “sí” fácil abre puertas a todos, menos a tí. Porque mientras otros descansan en tu entrega, tú cargas el peso de estar siempre para los demás. Y nadie te advierte que lo que parece generosidad también puede volverse una forma de autoabandono.  ¿ Cuántas veces has dicho “sí” cuando en realidad querías decir “no”? Se vale ayudar a todos, incluso a los que apenas conoces. Se vale estar “casi siempre disponible”. “Tengo cinco minutos para ti, pero…” ¿cuán grande es el peso que se carga? No siempre recibes agradecimiento. La mayoría de las veces, incluso, te reprochan porque no hiciste las cosas como ellos querían, o porque nunca parece ser suficiente. (Mi madre es experta en ello). Te ven como alguien bueno, amable, servicial. El que tiene tiempo para todo y para todos. Son los mismos que no te escriben en cuatro meses, pero un sábado a las tres de la mañana te despiertan porque “necesitan algo”. ¡No me jodas! Y claro, ahí vas al rescate: el amigo detective, quien se mete en revolic...

Cumplir años, cumplir vida!!

 Desde niña mi cumpleaños era un torbellino de emociones que me dejaba sin dormir. Contaba los días como si fueran tesoros, esperando ese instante en el que la casa se llenaba de risas. El pastel que mi padre preparaba parecía un altar a la felicidad: amigos de la escuela y del barrio llegaban, cantábamos, bailábamos sin ritmo, pero con un gozo tan puro que el mundo entero se detenía allí. Cuando soñaba con mis quince años, me veía vestida de cola larga, con maquillaje por primera vez y una pista iluminada solo para mí. No hubo salón ni vestidos de revista, pero aún guardo la sonrisa de aquel día como un amuleto. Porque lo perfecto, a veces, no necesita brillo. Está en los pequeños detalles, donde habitan las grandes cosas. Pero luego, todo cambió. El pastel fue haciéndose más pequeño, las sillas en la mesa comenzaron a faltar. Y aunque todavía esperaba la medianoche con la ansiedad de antes, al llegar las 12 el vacío me abrazaba, y mis ojos se llenaban de lágrimas. La vida es camb...

“Soledad honesta vs. compañía rota”

 Cuando somos jóvenes cometemos el error de entregarle el corazón a cualquiera. Como quien presta un juguete y espera que se lo devuelvan sano (y son pocos los que no rompen).  Llegamos a confundir el amor o estar enamorado con ese cosquilleo en las tripas, con un latido acelerado y respiración entrecortada. Pero eso también es ilusión, aventura, descubrir algo nuevo que nos saca de nuestra zona de confort. (Hablando desde el lado bueno; en el lado malo es ansiedad, así que sal corriendo, porque tu salud mental es lo más importante). Todo el mundo desea una validación, ya sea en el entorno familiar, con los amigos o hasta en el trabajo. Pero cuando sentimos que somos el centro del universo de alguien, las sensaciones nos superan. Y es cuando empezamos a ponerle nombre a cada piedra que nos cruzamos en el camino, equivocadamente. Datos de vital importancia que quizás no te interesen, pero tu amiga la Wikipedia te lo resume: ¿Qué le sucede a nuestro cuerpo cuando nos enamoramos?...

La primera vez que el corazón aprendió a latir distinto

Viajaría en el tiempo durante toda la vida para descubrirle en el mismo lugar. Para sentir cómo el mundo se detiene en cuestión de segundos. Llegó como un terremoto invadiendo cada uno de mis sentidos, creando tsunamis en mi estómago y un corazón que se ponía a mil cuando aparecía un mensaje suyo. No sabía cómo no llorar de la felicidad que me hizo sentir cada jodido minuto a su lado. Me sentí valiosa en un mundo lleno de relojes con falta de tiempo para vivir. Se  volvió piel, latidos y mucho vértigo. Se volvió refugio, calma, esperanza. Fue mi lugar seguro en el planeta cuando el mío estaba en guerra. Sus ojos eran un ancla y, al mismo tiempo, un abismo. En ellos cabía la dulzura y el misterio. Sus tatuajes no eran solo tinta: eran cicatrices convertidas en arte, mapas de batallas que no me pertenecían pero que yo quería aprender a leer. Su forma de bailar dejaba hipnotizado a cualquiera. Yo, con mis dos pies izquierdos, me atrevía a bailar la noche entera, porque en sus brazos l...

Por donde empezar

Le tenía miedo al amor.  Tal vez por crecer entre historias rotas:  Abuelos separados, padres que hacía mucho tiempo habían dejado de quererse.  Películas con finales que duelen y amores reales que no sobreviven al invierno.   Desde pequeña sabía lo intensas que podían llegar a ser mis emociones... y eso me asustaba.  ¿Qué pasaría si algún día alguien llegaba, y al verme tan tormenta, saliera corriendo?   Nunca me consideré " normal".  Sentía que no encajaba, que las conversaciones triviales me aburrían, que no existía ningún niño capaz de arrancarme una sonrisa o llenarme de ilusiones, aunque fueran falsas.   En mis veranos, lo único que me salvaba de la decepción era el alcohol y mi única mejor amiga.  ( No, no fui alcohólica) aclaro.  Pero cuando eres adolescente, tomas decisiones precipitadas, o te dejas llevar por la diversión del momento.  Y yo... yo perdí canciones y recuerdos por vaciar el fondo de una bo...